Fondo de la ría de Pontevedra

El fondo de la ría de Pontevedra esconde miles de restos que demuestran el intenso tráfico marítimo en la ría desde el siglo IV antes de Cristo. Hay catalogados más de 150 ancla pétreas de épocas prerromana y romana. El último hallazgo fue el pasado mes de enero, cerca del islote de Santo, en el ayuntamiento de Marín, a unos escasos seis metros de profundidad el Club de Buceo de Ons encontró un ancla de piedra prerromana. Como se puede apreciar en la imagen, se trata de un gran sillar tosco con dos huecos, en los cuales se encajaban maderas para emergerla de las profundidades.

anclaromananoticias
Ancla prerromana

En las zonas costeras de Pontevedra hay evidencia de multitud de castros, uno de los más estudiados es el de la Lanzada, el cual fue habitado entre el siglo VIII antes de Cristo y el III después de Cristo. En las diversas excavaciones de este yacimiento aparecieron restos de vasijas y objetos de multitud de culturas: romanos, fenicios, prerromanos… Este castro se encuentra en situado en la costa, erigido sobre la misma playa, lo cual presentó facilidad a la hora de desembarcar productos, una de las edificaciones excavadas de gran tamaño, era utilizada como almacén. Tenía un movimiento comercial muy importante.

 

Volviendo a las profundidades, el Museo de Pontevedra custodia tres cepos de anclas romanas, encontrados en Punta de Udra (ayuntamiento de Bueu) en los años 80 y más de treinta fondeos líticos (pequeñas rocas con orificios empleadas como anclas en la prehistoria).

Recientemente, en la ciudad de Pontevedra, se han realizado excavaciones en una parcela próxima a las orillas del Lérez, en esta aparecen el muelle del siglo XIX y restos desde la edad media hasta época contemporánea, así como la ya conocida muralla medieval de la ciudad y una puerta de la cual no se tenía ninguna constancia.

Las profundidades marinas de las zonas de comercio esconde infinidad de objetos o pequeños tesoros que ansían ser redescubiertos para rescribir la historia, el hecho de que aparezcan restos y sean de una época u otra marcan la diferencia en los conocimientos del entorno. Las dataciones con carbono 14, han puesto fecha o época a muchas excavaciones, fijándolas en el cronograma histórico. Gracias a muchos aficionados al submarinismo y amantes de la historia, las salas de los museos se han ido llenando de esas maravillas olvidadas haca siglo, que nos cuentan lo que pasó, que los romanos y otras culturas comerciaban con los habitantes de la antigua Gallaecia, que el castro de la Lanzada siguió habitado hasta mucho después de la caída del Imperio Romano, el islote del Santo en Marín, o Isla de San Clemente, tuvo visitantes marítimos en la prehistoria, que la ciudad de Pontevedra tenía un puerto que fue concurrido durante diversas épocas… El lecho del mar preserva de una forma completamente diferente la historia, lo hace de un modo natural, sin intervención del hombre, simplemente corroe los materiales y los coloniza con algas, pero no los destruye con alegría.

 

 

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